Ejercicios de Suelo Pélvico: Guía Completa de un Fisioterapeuta

El suelo pélvico es el conjunto de músculos que sostiene la vejiga, el útero y el recto, y que interviene en la continencia, la función sexual y la estabilidad del tronco. Cuando se debilita —tras un parto, con la menopausia, por el sedentarismo o el sobreesfuerzo— aparecen pérdidas de orina, sensación de pesadez o molestias. La buena noticia es que, como cualquier músculo, se entrena. En esta guía, desde la experiencia clínica de eFISIO, te explicamos cómo hacerlo bien.

Antes de empezar: localiza el suelo pélvico

El error más común es entrenar el músculo equivocado. Para identificarlo, imagina que intentas cortar el pis o retener un gas: notarás una contracción hacia dentro y hacia arriba en la zona del periné. Eso es. Lo que no debe ocurrir es apretar glúteos, abdominales o muslos, ni aguantar la respiración. Si al contraer empujas hacia fuera en lugar de cerrar, lo estás haciendo al revés.

Truco de control: hazlo una sola vez frente a un espejo o con una mano en el abdomen para asegurarte de que la tripa no se tensa. Si no consigues localizarlo, un dispositivo de biofeedback te da una señal visual de si estás activando bien la musculatura.

Ejercicios de suelo pélvico paso a paso

Puedes empezar tumbada boca arriba con las rodillas flexionadas (la postura más fácil) y progresar a sentada y de pie. Respira con normalidad: contrae al soltar el aire y relaja al inspirar.

1. Contracciones sostenidas (fibra lenta)

Contrae el suelo pélvico y mantén la tensión 5 segundos, luego relaja otros 10 segundos por completo (la relajación es tan importante como la contracción). Haz 10 repeticiones. Trabajan la resistencia, clave para aguantar esfuerzos del día a día.

2. Contracciones rápidas (fibra rápida)

Contrae y relaja a buen ritmo, 1 segundo cada fase, durante 10 repeticiones. Entrenan la respuesta rápida que evita el escape al toser, estornudar o reír.

3. El "ascensor"

Imagina que el suelo pélvico es un ascensor: súbelo por pisos (poco, medio, máximo) y bájalo igual de gradual. Mejora el control fino y la conciencia muscular. 5 repeticiones.

4. Activación con la espiración (coordinación abdominal)

Coloca las manos en las costillas, toma aire y, al soltarlo lentamente, activa suavemente el suelo pélvico y el abdomen profundo a la vez. Es la base de los ejercicios hipopresivos y de integrar el suelo pélvico en el movimiento real.

5. Puente de glúteos con activación

Tumbada con las rodillas flexionadas, contrae el suelo pélvico y eleva la cadera despacio formando una línea recta; baja controlando. 10 repeticiones. Integra el suelo pélvico con la musculatura estabilizadora.

¿Cada cuánto y cuándo se notan resultados?

Lo ideal es realizar la rutina una o dos veces al día, todos los días. Al ser músculos pequeños, responden bien a la constancia. La mayoría de las personas empieza a notar mejoría en las pérdidas leves en torno a las 6 a 8 semanas. Si quieres añadir progresión y resistencia, existen ejercitadores de suelo pélvico que aumentan el estímulo de forma gradual, siempre que ya domines la técnica básica.

Errores frecuentes

  • Apretar glúteos, abdomen o muslos. El trabajo debe ser interno y selectivo.
  • Olvidar la relajación. Un suelo pélvico siempre en tensión (hipertónico) también da problemas: relaja completamente entre repeticiones.
  • Aguantar la respiración. Bloquear el aire aumenta la presión hacia abajo, justo lo contrario de lo que buscas.
  • Entrenar con la vejiga llena o cortando el pis de forma habitual: sirve para identificar el músculo una vez, no como ejercicio.

Cuándo acudir a un fisioterapeuta de suelo pélvico

Estos ejercicios son seguros y preventivos para la mayoría, pero el suelo pélvico es un terreno donde el autodiagnóstico falla a menudo: hay musculaturas débiles y otras demasiado tensas, y el tratamiento es opuesto en cada caso. Si tienes pérdidas de orina, sensación de bulto o pesadez vaginal, dolor en las relaciones, o estás en el posparto, lo más eficaz es una valoración individualizada. En eFISIO contamos con fisioterapeutas especializados en suelo pélvico que valoran tu musculatura y diseñan la pauta correcta. Puedes reservar tu cita aquí.

Preguntas frecuentes sobre ejercicios de suelo pélvico

No siempre. Si el suelo pélvico está demasiado tenso (hipertónico), reforzarlo con Kegels puede empeorar el dolor. Por eso conviene una valoración antes de insistir, sobre todo si hay molestias.

Sí, y son muy recomendables para preparar el parto y prevenir pérdidas, pero adaptados a cada trimestre. Consulta con tu fisioterapeuta o matrona la pauta adecuada.

Pueden ayudar a progresar y a tener feedback, pero solo cuando ya sabes activar bien la musculatura. Usados sin técnica correcta, no aportan beneficio e incluso pueden sobrecargar.

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Escrito por

Rim Carranza

Fisioterapeuta eFISIO Col. 9957

Fisioterapeuta especializada en fisioterapia musculoesquelética y neurológica. Experta en tratamientos de dolor crónico y rehabilitación funcional en eFISIO.

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Noelia Cotano Megías

Fisioterapeuta eFISIO Col. 18072

Noelia posee un Máster en Suelo Pélvico por la Universidad Europea de Madrid, lo que la convierte en una profesional de referencia para disfunciones del suelo pélvico, incontinencia, dolor pélvico y recuperación postparto. Lo que distingue a Noelia es su capacidad de adaptación: escucha, entiende tu situación y ajusta el tratamiento a tu ritmo sin forzar.

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Gabriela Yori

Fisioterapeuta eFISIO Col. 017919

Sobre Mí Soy Gabriela Yori, fisioterapeuta apasionada por mejorar la calidad de vida de mis pacientes a través de un enfoque integral en fisioterapia. Mi experiencia en neurorehabilitación y terapia musculoesquelética me ha permitido desarrollar habilidades especializadas para tratar una variedad de condiciones con técnicas efectivas y personalizadas.

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Belén Ginzo de Limia

Fisioterapeuta eFISIO Col. 18845

Belén Ginzo de Limia es fisioterapeuta colegiada (nº 18845) con especialización en fisioterapia de suelo pélvico, donde trata tanto a mujeres como a hombres — incluyendo rehabilitación postoperatoria tras cirugías de próstata. Su abordaje combina neuromodulación tibial, ejercicio terapéutico y trabajo manual para recuperar el control del suelo pélvico con rigor y sensibilidad.