La mielitis es un proceso inflamatorio causado por la presencia de microorganismos en el tejido nervioso de la médula espinal. La causa más frecuente es una infección vírica por enterovirus, herpesvirus o VIH. Además, puede aparecer acompañando a otras patologías, como neuroborreliosis, leptospirosis, sífilis y tuberculosis del SNC. Podemos encontrar diversos tipos de mielitis, una de las formas más comunes es la mielitis transversa.

Se trata, de una enfermedad neurológica, que deberá ser diagnosticada por un médico, pero en cuyo tratamiento será también muy importante la labor del fisioterapeuta, para ayudar a reducir sus posibles secuelas y ayudar a mejorar la fuerza muscular, la coordinación y el rango de movimiento.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas van a variar en función de la región de la médula espinal que se vea afectada y de la extensión de la infección, pero en general esta patología cursa con:

  • Parestesias o trastornos de la sensibilidad (hormigueos, ardor, pinchazos, dolor al tacto…).
  • Paresias (parálisis) o pérdida de fuerza.
  • Dolor de cabeza, lumbar o de las extremidades; o dolor generalizado.
  • Disfunción vesical e intestinal: incontinencia, estreñimiento, aumento de la frecuencia…
  • Fiebre.
  • Sensación de malestar, cansancio, pérdida de apetito.
  • Espasmos musculares.

En ocasiones, la enfermedad comienza con dolor en la zona de la espalda o en la región lumbar, y va evolucionando hasta la aparición de los síntomas descritos.

La extensión de los síntomas va a depender de la altura de la médula espinal a la que se produzca la infección. Por ejemplo, si afecta al bulbo raquídeo aparecerán trastornos de la deglución e insuficiencia respiratoria. Sin embargo, si afecta a un nivel medular bajo, sólo aparecerán síntomas en las piernas.

La duración de estos síntomas dependerá de cada paciente (puede ser de semanas, meses o incluso años). En general, cuanto antes empiecen a remitir, más probable será la recuperación total del estado de salud previo.

¿Por qué es importante acudir al fisioterapeuta?

Realizar un buen tratamiento de fisioterapia resulta esencial en el proceso de recuperación de esta patología, para poder volver al estado físico previo a su aparición. En muchos casos, la mielitis deja secuelas, como alteraciones de la sensibilidad (hormigueos, pinchazos, adormecimiento, pérdida de sensación al tacto…) o alteraciones de la movilidad. Todo esto va a condicionar la recuperación total de una vida normal.

A través de un programa adecuado de fisioterapia, adaptado a cada paciente y llevado a cabo por nuestros profesionales cualificados en fisioterapia neurológica, se reducirán al mínimo posible estas secuelas y se promoverá la recuperación de la funcionalidad perdida.

 

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