Parálisis Facial de Bell: Tratamiento de fisioterapia

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La parálisis de Bell es una forma de parálisis facial temporal que puede afectar al funcionamiento diario de una persona, a su comunicación con los demás, a su autoestima y a su calidad de vida.

Se produce cuando el nervio que controla el movimiento en un lado de la cara se inflama. La parálisis de Bell suele comenzar con una sensación repentina de debilidad o parálisis en un lado de la cara.

Nuestro fisioterapeuta neurológico puede ayudarle en el tratamiento de esta neuropatía.

¿Qué es la parálisis de Bell?

La parálisis de Bell es una forma de parálisis facial temporal que puede afectar al funcionamiento diario de una persona, a su comunicación con los demás, a su autoestima y a su calidad de vida.

Se produce cuando el nervio que controla el movimiento en un lado de la cara se inflama. La afección suele aparecer repentinamente, causando diversos grados de debilidad facial, pero comienza a recuperarse de forma natural.

En el 70% de los casos, los pacientes con parálisis facial completa (y el 94% de los pacientes con parálisis parcial) se recuperan en 6 meses. Sin embargo, el 30% de los pacientes no se recuperan completamente.

Aunque la causa de la parálisis de Bell sigue sin estar clara, se cree que algunos casos podrían estar causados por el virus del herpes. Otros factores de riesgo son: el embarazo, la obesidad, la hipertensión arterial crónica, la diabetes mellitus, las infecciones de las vías respiratorias superiores y la preeclampsia grave (una complicación del embarazo).

La debilidad o parálisis facial también puede estar causada por otras afecciones, como un traumatismo, una afección congénita (presente al nacer), una intervención quirúrgica o tumores.

¿Cuales son los síntomas?

La parálisis de Bell suele comenzar con una debilidad repentina en un lado de la cara o una sensación repentina de no poder mover un lado de la cara.

La parálisis de Bell puede empeorar rápidamente. Otros síntomas pueden ser:

Paralisis Facial
Paralisis Facial de Bell

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la parálisis de Bell suele implicar que el médico observe los movimientos faciales, como parpadear los ojos, levantar la frente, sonreír y fruncir el ceño, entre otros movimientos.

El médico examinador puede recomendar además la realización de una resonancia magnética (RM) a una persona con debilidad o parálisis facial para descartar afecciones más graves, como un tumor o un accidente cerebrovascular. Una vez que las pruebas hayan descartado otras posibles afecciones, el médico probablemente diagnosticará la parálisis de Bell y recomendará el tratamiento por parte de nuestro fisioterapeuta.

Las personas diagnosticadas de parálisis de Bell suelen recibir un tratamiento con esteroides para reducir la inflamación alrededor del nervio que controla el movimiento de la cara. En algunos casos, también se les administra un medicamento antiviral. Su médico le remitirá a fisioterapia.

¿Cómo puede ayudar nuestro fisioterapeuta?

Durante los dos primeros días o una semana después del inicio de los síntomas, el fisioterapeuta evaluará su estado, entre otras cosas:

Nuestro fisioterapeuta lo hará inmediatamente:

La primera prioridad es proteger el ojo. La incapacidad de cerrar el ojo completa y rápidamente hace que el ojo sea vulnerable a las lesiones provocadas por la sequedad y los residuos. Los residuos pueden arañar la córnea—la parte frontal transparente del ojo que cubre el iris, la pupila y la cámara frontal del ojo—y podrían dañar permanentemente su visión. nuestro fisioterapeuta le mostrará inmediatamente cómo proteger su ojo, por ejemplo

Si tiene un movimiento facial parcial, nuestro fisioterapeuta le enseñará algunos ejercicios faciales generales para hacer en casa. Estos ejercicios le ayudarán a aprender a mover el lado débil de la cara y a utilizar ambos lados de la cara juntos. Uno de los ejercicios consiste en soplar suavemente con los labios.

Durante la recuperación

Nuestro fisioterapeuta le ayudará a recuperar el patrón saludable de movimientos que necesita para las expresiones y funciones faciales. La recuperación puede ser un reto porque:

Nuestro fisioterapeuta será su entrenador a lo largo de esta difícil etapa, guiándole a través de ejercicios especiales diseñados para ayudarle a reaprender los movimientos faciales en función de sus problemas particulares de movimiento. Sus ejercicios pueden cambiar a lo largo de la recuperación:

Ejercicios de “iniciación”. En las primeras etapas, cuando puede tener dificultades para producir cualquier movimiento facial, su terapeuta le enseñará ejercicios que provocan (“inician”) el movimiento facial. El terapeuta le mostrará cómo colocar la cara para facilitar el movimiento (lo que se denomina “amplitud de movimiento asistida”) o cómo “activar” los músculos faciales para que hagan lo que usted desea.

Ejercicios de “facilitación”. Una vez que sea capaz de iniciar el movimiento de los músculos faciales, su terapeuta diseñará ejercicios para aumentar la actividad de los músculos, fortalecerlos y mejorar su capacidad para utilizarlos durante períodos más largos (“facilitar” la actividad muscular).

Ejercicios de control del movimiento. Su terapeuta diseñará ejercicios para:

Para trabajar en la coordinación de los músculos faciales, primero tendrá que tener un nivel suficiente de activación de los músculos faciales. Su terapeuta determinará cuándo está preparado.

Relajación.Durante la recuperación, es posible que tenga espasmos o tics faciales. nuestro fisioterapeuta diseñará ejercicios para reducir esta actividad muscular no deseada. El terapeuta le enseñará a reconocer cuándo está activando el músculo facial y cuándo el músculo está en reposo. Si aprende a contraer el músculo facial con fuerza y a dejar de hacerlo, podrá relajar los músculos faciales a voluntad y disminuir las contracciones y los espasmos.

Después de la recuperación

Algunas personas pueden tener una mayor dificultad para mover la cara después de un periodo de mejora en el movimiento facial, lo que puede hacer que se preocupen de que la parálisis facial esté volviendo. Sin embargo, la reaparición de la parálisis facial del tipo de la parálisis de Bell es poco frecuente.

Es más probable que la nueva dificultad para mover la cara sea el resultado de aumentar la fuerza de los músculos faciales sin mejorar la capacidad de coordinar y controlar el movimiento. Para evitar que esto ocurra, nuestro fisioterapeuta le mostrará qué movimientos faciales debe evitar durante la recuperación. Por ejemplo, lo siguiente podría conducir a patrones anormales de uso de los músculos faciales:

Su terapeuta le enseñará a utilizar su cara de la forma más natural posible, sin intentar restringir las expresiones faciales porque parecen “diferentes”.

Experiencias de la vida real

Ana es una contable de 42 años que se levanta temprano. Una mañana, al lavarse la cara, se sorprende al ver que le entra jabón en 1 de los ojos. Luego, cuando se cepilla los dientes, se da cuenta de que sólo siente el cepillo y el agua en 1 lado de la boca. Ana se mira en el espejo y ve que en un lado de la cara tiene la mejilla caída y una comisura de la boca más baja que la otra. Lo primero que piensa es que está sufriendo una apoplejía. Se apresura a despertar a su marido. Intenta contarle lo que le ocurre y se da cuenta de que le cuesta decir ciertas palabras.

Su marido la lleva rápidamente al centro de atención urgente que está a unas manzanas de distancia. El equipo evalúa rápidamente sus constantes vitales para descartar un derrame cerebral u otra afección grave. Cuando las pruebas exhaustivas resultan negativas, el médico que la atiende le dice a Ana que sufre una parálisis de Bell. Le receta medicamentos antiinflamatorios y antivirales, le enseña a Ana a proteger su ojo de las lesiones y le enseña a protegerlo de la desecación de la córnea. Le aplica una loción calmante (pomada) en el ojo y le coloca un parche. También le receta un colirio para mantener el ojo de Ana húmedo durante todo el día y la remite a su médico para que le haga un seguimiento.

Ana acude a su médico ese mismo día. El médico revisa la información de su visita a urgencias, refuerza la información proporcionada y sugiere que se haga un seguimiento en un mes. Remite a Ana a fisioterapia.

Ana acude a la clínica de fisioterapia al día siguiente. nuestro fisioterapeuta se asegura primero de que se protege el ojo adecuadamente. Le enseña un ejercicio suave que debe realizar a diario para aliviar la tensión alrededor del ojo. La prioridad en este momento es proteger el ojo afectado con ejercicio, pomada, gotas y el uso de un parche.

Dado que la parálisis de Ana es parcial, nuestro fisioterapeuta comienza a realizar ejercicios de “facilitación”, como por ejemplo trabajar para mantener los labios en una mejor posición para que la mejilla se levante en una sonrisa. Anima a Ana a mantener los labios “en la línea media” y a coordinar la cantidad de movimiento realizado en cada lado. Ana realiza este y otros ejercicios para la boca, como fruncir, sobresalir el labio inferior y sonreír con la boca abierta y los dientes expuestos, delante de un espejo.

Ana realiza sus ejercicios en casa todos los días y vuelve a la clínica de fisioterapia para una visita de seguimiento cada una o dos semanas. nuestro fisioterapeuta comprueba el movimiento y la simetría de su cara y ajusta su programa de ejercicios en casa a medida que mejora su estado.

A lo largo de varias semanas, Ana observa mejoras en su capacidad para cerrar el ojo, sonreír y cerrar la boca alrededor de una pajita para beber. A medida que se recupera, nuestro fisioterapeuta le enseña nuevos ejercicios para mejorar su flexibilidad muscular y le hace recitar letras para mejorar sus movimientos bucales.

Al cabo de 6 meses, Ana observa que ha mejorado casi al 100% y se siente mucho más segura cuando bebe de un vaso, habla con los demás y sonríe para las fotos. Vuelve a sus rutinas matutinas con una nueva energía.

Esta historia se basa en un caso real. Su caso puede ser diferente. nuestro fisioterapeuta adaptará un programa de tratamiento a su caso específico.

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